Mi madre era hermosa a su manera.
Mi padre un hombre hogareño y familiar
que viajaba por trabajo.
Ella tenía unos profundos ojos oscuros.
Él una serena mirada clara.
Mi madre no quería muchos hijos.
Solo la parejita,
Mi padre los que Dios les diera,
“que cada uno viene con un pan
bajo el brazo”.
Mi madre tenía un agujero en la mano
y por ahí se le escapaba el dinero.
Mi padre se lamentaba de volver a casa
y encontrar cortinas nuevas
y colegio impagado.
Mi madre era una mujer asustada
con un ego resistente de coraza.
Mi padre no daba besos.
Mi madre tenía migrañas
y se cansaba de cuidar a seis hijos.
Mi padre leía en el salón
cuando llegaba.
Mi madre siempre recordaba las
fechas importantes.
A mi padre no le gustaba hacer regalos.
Mi madre tenía un bonito y esmerado cabello.
Mi padre no se fijaba en los detalles.
Mi madre cocinaba para todos.
Mi padre siempre estaba trabajando.
Mi madre compraba muebles lujosos
que pagaba a plazos.
Mi padre odiaba las deudas.
Mi madre era una niña aterrada de ser mujer
de ser madre, de envejecer.
Mi padre no daba besos.
Los padres de mis padres fueron
prisioneros de guerra.
Sus madres tuvieron que criarlos
solas.
Mis padres tenían ideas políticas contrarias.
Mis padres se divorciaron
un minuto antes de envejecer.
Y a partir de ahí siguieron muriendo
cada uno por su lado.
Mi padre enfermó de pronto
y volvió a casa, con mi madre,
como vuelven los gatos a sus gateras,
a lo conocido,
cuando no se sienten bien.
Al fin y al cabo
su hogar era ella.
Ella lo recibió con los brazos abiertos
aunque sin besos.
Mis padres eran muy parecidos,
ambos buenas personas.
Dos seres humanos insatisfechos,
pidiendo a gritos ser comprendidos.
Lástima que no se parasen
a escuchar sus corazones.
Mis padres se volvieron abuelos
sin darse casi cuenta.
Mi hijo fue su primer nieto
y mi único hijo.
Ahora yo soy abuela
de su primer bisnieto.
Mis padres vinieron al mundo
para conocerse,
quererse, herirse,
nacernos,
amarnos
y morir.
Ángeles Córdoba Tordesillas
Valiente,sincero.
ResponderEliminarUn abrazo
¡Muchas gracias, "desconocida"!
EliminarSi, hermana así eran nuestros padres...
ResponderEliminarDos seres humanos extraordinarios... de los que aunque ya no estén aquí...sigo aprendiendo *
¡Gracias, David! Los primeros maestros en nuestras vidas, con sus palabras y sobre todo, ejemplo.
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