Ángeles Córdoba Tordesillas

jueves, 19 de noviembre de 2020

MIS HERMANOS

La vida me ha regalado cinco espejos.

Durante mucho tiempo cerré los ojos

para no verme en ellos.

 

Cada uno reflejaba dos aspectos de mí misma.

Uno me gustaba, el otro no.

 

Ambición y humanidad.

Codicia y sentido del humor.

Egocentrismo y creatividad.

Desconfianza e ingenuidad.

Miedo y amor.

 

Con los años he aprendido a aceptar

y agradecer

mis cinco espejos

todo lo que representan

y todo lo que soy.

 

Desde la soberbia a la humildad.

Desde la complejidad a la sencillez.  

Desde el sufrimiento a la claridad. 


Ángeles Córdoba Tordesillas


Como yo te amo.

ISABEL

Con nombre de reina

siendo republicana y sirvienta.

Ella, 

mujer campesina,

que cocinaba a chorreones de aceites

y a puñados de arroces y garbanzos.

No medían, su mano y su lengua. 

Natural y meticulosa.

Pocas veces metía las narices en los asuntos

ajenos

y nunca mentía. 

Le interesaba su vida, su hijo, su marido, su nieto.

Sus casas y sus cosas.

Con carácter endemoniado, lamento decirlo

pero así era. 

¿Dónde escondía la ternura, Isabel,

para que nadie lo supiera?

Quizá en algún lugar lejano

de una infancia con demasiados deberes y responsabilidades

para tan niña.

Y siguió trabajando duro para tener lo que 

otros obtienen fácilmente. 

La amargura distraía con sus labores a ganchillo.

Pero estuvo cuando la necesité.

Ojalá hubiera sido más feliz. 

Hoy hubiera cumplido ciento cuantos,

la abuela de mi hijo.

A quien siempre respeté y 

aprendí a aceptar y querer 

tal y como era. 

Isabel. 


Ángeles Córdoba Tordesillas


Dos gardenias-Antonio Machín.

sábado, 14 de noviembre de 2020

MIS PADRES

Mi madre era hermosa a su manera.

Mi padre un hombre hogareño y familiar

que viajaba por trabajo.


Ella tenía unos profundos ojos oscuros.

Él una serena mirada clara. 


Mi madre no quería muchos hijos.

Solo la parejita,

Mi padre los que Dios les diera,

“que cada uno viene con un pan

bajo el brazo”.

 

Mi madre tenía un agujero en la mano

y por ahí se le escapaba el dinero.

Mi padre se lamentaba de volver a casa

y encontrar cortinas nuevas

y colegio impagado.

 

Mi madre era una mujer asustada

con un ego resistente de coraza.

Mi padre no daba besos.

 

Mi madre tenía migrañas

y se cansaba de cuidar a seis hijos.

Mi padre leía en el salón

cuando llegaba.

 

Mi madre siempre recordaba las

fechas importantes.

A mi padre no le gustaba hacer regalos.

 

Mi madre tenía un bonito y esmerado cabello.

Mi padre no se fijaba en los detalles.

 

Mi madre cocinaba para todos.

Mi padre siempre estaba  trabajando.

 

Mi madre compraba muebles lujosos

que pagaba a plazos.

Mi padre odiaba las deudas.

 

Mi madre era una niña aterrada de ser mujer

de ser madre, de envejecer.

Mi padre no daba besos.

 

Mi madre tenía una voz preciosa

y cantaba de maravilla.

Mi padre, también. 

Qué pena que nunca cantaran 

juntos.


Los padres de mis padres fueron

prisioneros de guerra.

Sus madres tuvieron que criarlos

solas.

 

Mis padres tenían ideas políticas contrarias.


Mis padres se divorciaron

un minuto antes de envejecer.

Y a partir de ahí siguieron muriendo

cada uno por su lado.

 

Mi padre enfermó de pronto

y volvió a casa, con mi madre,

como vuelven los gatos a sus gateras,

a lo conocido,

cuando no se sienten bien.


Al fin y al cabo

su hogar era ella.

 

Ella lo recibió con los brazos abiertos

aunque sin besos.

 

Mis padres eran muy parecidos,

ambos buenas personas.

 

Dos seres humanos insatisfechos,

pidiendo a gritos ser comprendidos.

Lástima que no se parasen

a escuchar sus corazones.

 

Mis padres se volvieron abuelos

sin darse casi cuenta.

Mi hijo fue su primer nieto

y mi único hijo.

 

Ahora yo soy abuela

de su primer bisnieto.

 

Mis padres vinieron al mundo

para conocerse,

quererse, herirse,

nacernos,

amarnos 

y morir.


Ángeles Córdoba Tordesillas


Ella ya me olvidó-Leandro Fabio

viernes, 6 de noviembre de 2020

MI AMANECER

Mi hijo es 

un amanecer


Cada vez que abro los ojos 

a él

todo comienza.


El renacer de 

la esperanza.


Mi nieto

la patria chica. 


Ángeles Córdoba Tordesillas




MARIBEL

Vuelvo a creer en la magia. En esa magia infantil de colores, que nos traía a esos personajes fantásticos y bondadosos que nos hacían sentir...