La vida me ha regalado cinco espejos.
Durante mucho
tiempo cerré los ojos
para no verme
en ellos.
Cada uno
reflejaba dos aspectos de mí misma.
Uno me gustaba, el otro no.
Ambición y
humanidad.
Codicia y
sentido del humor.
Egocentrismo y
creatividad.
Desconfianza e
ingenuidad.
Miedo y amor.
Con los años
he aprendido a aceptar
y agradecer
mis cinco
espejos
todo lo que
representan
y todo lo que
soy.
Desde la soberbia a la humildad.
Desde la complejidad a la sencillez.
Desde el sufrimiento a la claridad.
Ángeles Córdoba Tordesillas