Ángeles Córdoba Tordesillas

martes, 12 de julio de 2022

AL PICASSO DE LA POESÍA

Vicente es un portento de

quilates sin oro.


Un gráfico a la honestidad

con cáscara.


Empaqueta la luz a distancia y

la envía cerca,

metiéndosete en los ojos

como una brizna de paja.


¿Dónde está la trampa?

La gran pregunta menuda.

¿En su poesía clavada por 

la que despeñarme sueño en un ataque de 

cascada?


Despejar la incógnita a la inocencia sabia. 

Late que hoy no es ayer 

ni mañana.

Te o aseguro y 

no hay seguro que cubra

la desesperanza. 


Un puñado de vida

rebujo ultrajado sin traje. 

Trae dolores de la mano, 

hermanita de la caridad, 

limosna seca. 


Juerga de ovillos 

desmadejado de perdones

y de ofensas.


El sufrimiento es una cadena beata 

que arrastra, 

cual preso. 


No va donde va la gente, 

el muy Vicente.

La gente que corre a

sacar su billete a esa felicidad

desgastada por el uso


Solo el amor solo

es vacío y abuso.


Yo le digo:

No te dañes más, casi amigo.

Verás, 

los años pasan.

Deja pasar con ellos los 

desengaños. 

Que mueran en el más allá.


Más acá y más adentro

tienes la paz esperándote.

 el mar y el aire. 

Y algún pequeño cielo

con su júpiter compañero

dentro, 

que tanto y tan bien sabe

escucharte.


Pero desconfiará de mis palabras, 

seguramente, 

porque 

"la mujer engaña, destroza, 

vapulea de lo lindo" su 

agria imaginación de niño.


El corazón rozado de

locura y espanto.

Y tristeza. 


Ay, cuántos cuentos se cuenta de finales 

infelices,

este Vicente...


Reacciones en cadena

a las buenas acciones 

ajenas.


Que no se me vaya de

cicatrices a llenar el alma,

piensa.


Mientras las cicatrices ríen

y su alma sueña

una vida dulce en medio de 

la amargura. 


Deposite su moneda en la 

ranura.


Aquí tiene su poema. 

Gracias. 


Ángeles Córdoba Tordesillas (Gandía, 20 de agosto de 20) 


Dedicado a Vicente Duarte


MARIBEL

Vuelvo a creer en la magia. En esa magia infantil de colores, que nos traía a esos personajes fantásticos y bondadosos que nos hacían sentir...