Vuelvo a creer en la magia.
En esa magia infantil de colores,
que nos traía a esos personajes fantásticos
y bondadosos
que nos hacían sentir que el mundo
era un lugar lleno de dulzura y de sueños
voladores.
Vuelvo a creer en la magia.
En esa magia infantil de colores,
que nos traía a esos personajes fantásticos
y bondadosos
que nos hacían sentir que el mundo
era un lugar lleno de dulzura y de sueños
voladores.
He tenido la suerte de conocer a una persona honesta
de las que
pocas quedan.
Ella irradia alegría aunque
su corazón albergue tristeza.
Con su gran sentido de la justicia, lucha activamente
por combatir
el mal en el planeta.
Cada una tenemos una manera de sanar nuestras heridas.
La mía es entre la soledad de las cuatro paredes
de mi alma.
lejos del bullicio de la gente y sin embargo ella
sale al mundo y se reúne con otras almas
a los cuatro vientos
sus derechos y libertades.
Somos distintas pero nos llevamos bien.
Nos escuchamos y nos comprendemos.
Nuestra amistad es balsámica.
A lo mejor la amistad no tiene que ser más que eso:
Un poco de aliento, una grata compañía,
un abrazo sincero.
Un pequeño oasis de cariño en medio de la soledad
de este mundanal desierto.
Y me siento agradecida
por que la vida me la haya presentado.
Ángeles Córdoba Tordesillas
Quizá pocos descubran
quién realmente es.
O quizá muchos se dieron cuenta y quisieron evitar
que se diera a conocer.
Pero espera, porque nació con estrella.
Un huracán quiso llevárselo, después de la
adolescencia
pero venció tal temporal, con el mismo arte que un
superhéroe.
Aunque a base de tesón y voluntad.
Sencillo que no simple, con esa inteligencia brillante del que
aprende hasta de experiencia ajena y con la que
no pretende deslumbrar a nadie,
pero útil para manejarse por la vida,
que sin presumir de ella, exhibe rigurosamente
cuando es menester pagar con ésta a quien "le vende
alguna moto vieja".
Niño dentro, que asoma en su sonrisa ingenua y bonita.
Cura, cura sanita, alma bendita.
Hombre
en un mundo de tantos machos feroces.
Querido Félix -como reza cierta canción que compusieron a
otro Félix, también querido-,
no vivimos en el cielo precisamente, tú y yo lo sabemos,
pero para este planeta es un privilegio que
habiten seres humanos
como tú,
con la cabeza y el corazón limpios y en orden.
Ángeles Córdoba Tordesillas
Eva es muy sentida.
Mirada efímera.
Eclipse solar.
Corazón gorrión que necesita abrigo.
(Ay, mi chiquita, ojalá pudiera en brazos tomarte,
por un instante.
Pero ya pasó la edad de bebé y
llegué tarde).
Cuando niña no le agradaba el dulce.
Lo recuerdo perfectamente.
Siendo un Sugus.
Y la recuerdo también mirándome
Con esos ojos de ver bondades.
Y atentamente.
Palpitante anhelo en el presente
por ser libre
y ser ella.
¿Qué buscará hoy Eva?
Caja de música sin letra,
resonando a distancia.
¿Alguien que tenga oídos la escucha?
Su canción es melodía pura y muda.
Mil lágrimas lloradas
¿Quién se las secó?
Abrazos de amor partidos
como ramas de árbol secas
luchará a brazo partido por la justicia
en esta tierra.
Mariposa multicolor que nunca gusano antes.
Su aleteo podría producir un tsunami en
el lugar más lejano del mundo.
Aunque ella no lo crea..
Nunca se dejará comprar por nadie.
Sus sentimientos has de ganarlos.
Pausadamente.
No la persigas que echará a correr.
Como un conejito a su madriguera.
Donde su hermano la espera.
Gordita, le dice, cariñosamente.
Que no es obesa.
Pero tampoco la pierdas de vista.
Podrías no volver a encontrarte con ella.
Hoy el sol es radiante.
Mira a ver su sonrisa...
Eva.
Voluntad y lealtad férreas,
como el diamante.
Ángeles Córdoba Tordesillas
¿Cuán erosionado su corazón de niño?
Me pregunto.
Que nunca se le permitió latir en el género lírico.
Como buen sabio que es, presume de ignorante.
Es conocerle y amarle.
El que se asome a su interior quedará fascinado por
esos majestuosos árboles que sombrean las plantas
más hermosas y aromáticas, donde crece la esperanza.
Donde crece, digo, la esperanza.
Esa que nunca tiene espinas.
Pero que nadie puede cortar y llevarse a casa, para
colocar en un jarrón.
Es conocerle y amarle, repito.
Cada vez que le conozco, le quiero más.
Y algún día él se conocerá
completamente.
Y su dicha saldrá a la luz de sus ojos.
Es mi sobrino.
Que el mundo se entere, de una vez por todas.
Ángeles Córdoba Tordesillas
Ella es sencilla, inteligente, ocurrente, profunda.
Con su genial sentido del humor hace que
todo parezca divertido.
Yo quiero tener una novia como ella
pero en novio.
(A Josefina R.M.)
Ángeles Córdoba Tordesillas
¿Compararme a mí, escribiendo, con Bukowki?
¿Cómo me puede alguien insultar con tamaño halago?
Solo se le ocurriría a él, que es
como es.
Único y singular.
Pajarito libre.
Genuino.
Que dice lo que siente, que
siente lo que piensa.
Que es valiente para expresar sus ideas,
le guste a quien le guste.
Que no ofende a quien puede
sino a quien necesita sentirse ofendido.
Que vuelca en cada momento su efímera
humanidad y su infinita divinidad.
Y, conociéndole un poquito,
es posible que no crea en lo divino pero
es que él lo es.
¿Y cómo se lo digo, sencilla y directamente,
sin también ofenderle con el mismo cariño
que me ofende él?
En fin, se lo diré, como sé,
ni más ni menos…
Atizando con palabras su
gran corazón de animal salvaje que
también tiene mucho de niño.
A Carlos S-alas
Vuelvo a creer en la magia. En esa magia infantil de colores, que nos traía a esos personajes fantásticos y bondadosos que nos hacían sentir...