¿Cuán erosionado su corazón de niño?
Me pregunto.
Que nunca se le permitió latir en el género lírico.
Como buen sabio que es, presume de ignorante.
Es conocerle y amarle.
El que se asome a su interior quedará fascinado por
esos majestuosos árboles que sombrean las plantas
más hermosas y aromáticas, donde crece la esperanza.
Donde crece, digo, la esperanza.
Esa que nunca tiene espinas.
Pero que nadie puede cortar y llevarse a casa, para
colocar en un jarrón.
Es conocerle y amarle, repito.
Cada vez que le conozco, le quiero más.
Y algún día él se conocerá
completamente.
Y su dicha saldrá a la luz de sus ojos.
Es mi sobrino.
Que el mundo se entere, de una vez por todas.
Ángeles Córdoba Tordesillas
No hay comentarios:
Publicar un comentario