He tenido la suerte de conocer a una persona honesta
de las que
pocas quedan.
Ella irradia alegría aunque
su corazón albergue tristeza.
Con su gran sentido de la justicia, lucha activamente
por combatir
el mal en el planeta.
Cada una tenemos una manera de sanar nuestras heridas.
La mía es entre la soledad de las cuatro paredes
de mi alma.
lejos del bullicio de la gente y sin embargo ella
sale al mundo y se reúne con otras almas
a los cuatro vientos
sus derechos y libertades.
Somos distintas pero nos llevamos bien.
Nos escuchamos y nos comprendemos.
Nuestra amistad es balsámica.
A lo mejor la amistad no tiene que ser más que eso:
Un poco de aliento, una grata compañía,
un abrazo sincero.
Un pequeño oasis de cariño en medio de la soledad
de este mundanal desierto.
Y me siento agradecida
por que la vida me la haya presentado.
Ángeles Córdoba Tordesillas
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