Quizá pocos descubran
quién realmente es.
O quizá muchos se dieron cuenta y quisieron evitar
que se diera a conocer.
Pero espera, porque nació con estrella.
Un huracán quiso llevárselo, después de la
adolescencia
pero venció tal temporal, con el mismo arte que un
superhéroe.
Aunque a base de tesón y voluntad.
Sencillo que no simple, con esa inteligencia brillante del que
aprende hasta de experiencia ajena y con la que
no pretende deslumbrar a nadie,
pero útil para manejarse por la vida,
que sin presumir de ella, exhibe rigurosamente
cuando es menester pagar con ésta a quien "le vende
alguna moto vieja".
Niño dentro, que asoma en su sonrisa ingenua y bonita.
Cura, cura sanita, alma bendita.
Hombre
en un mundo de tantos machos feroces.
Querido Félix -como reza cierta canción que compusieron a
otro Félix, también querido-,
no vivimos en el cielo precisamente, tú y yo lo sabemos,
pero para este planeta es un privilegio que
habiten seres humanos
como tú,
con la cabeza y el corazón limpios y en orden.
Ángeles Córdoba Tordesillas
Me ha encantado Ángel
ResponderEliminarMe alegro mucho, Félix.
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